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Por Michael Machacuay

En cada lugar de Lima, grande o pequeña, en cada distrito, en cada barrio, los mercados populares tienen todo lo que el estómago del pueblo necesita, y también sus mejores expresiones artísticas, artesanales, folklóricas y ancestrales.

Un gran letrero, ubicado en la entrada principal, muestra en letras azules y rojas el nombre junto a un sello del Municipio de San Juan de Lurigancho.  Cada vez que paso por aquel sitio que queda cerca de mi casa, recuerdo cuando era pequeño y solía acompañar a mi madre en las mañanas a hacer las compras para el hogar. Todo ha cambiado desde entonces porque antes era más organizado pero hoy todo es un basurero al momento que se termina la feria. De este lugar provienen fuertes olores a pescado, carne, legumbre, frutas que a la vez se mezclan y producen náuseas.
Desde las afueras del Mercado General de Abasto, se escucha ¡Venga, venga casera si hay tomate, cebolla! ¡Si hay papa chola! Lupita desde su puesto de verduras, analiza sus demandantes en potencia. Ella comercializa sacos de tubérculos sin transgénicos y lleva 8 años de su vida expendiendo en este lugar. De manera consecuente como especie de columna se extienden hacia atrás un sin números de puestos, en los que se venden diferentes productos, los cuales se caracterizan por ser económicos.
 
El Mercado acoge a treinta puestos con diferentes productos entre ellos verduras, hortalizas y frutas que se vende en la parte externa del mismo. Mientras que en su interior cerca de diez puestos se oferta carne de res , que es colgada en ganchos de aceros, pero también hay carne de chancho, pescado , pollo , embutidos, vísceras cocidas y crudas que están asentadas en los mesones del lugar sin recibir ningún tipo de refrigeración. La mitad de este lugar lo ocupan los que venden carne y la otra forma parte de los restaurantes improvisados en los cuales se sirven diferentes platos típicos entre caldo de mote, de gallina, de cordero, papas con cuero, papas con librillo, mote con chicharrón y sin números de platos que  pueden ser degustados con confianza.
 
El Mercado  está abierto de lunes a domingo; pero el día que mayor afluencia de comercio tiene son los domingos, días en el que se intensifica la venta de productos, pero a la par de esto también existe el exceso de basura que se produce por la despreocupación de los propietarios y autoridades. A las 19:00, el Mercado cierra sus instalaciones y el panorama de la mañana no se asemeja al de la noche, ya que en lugar de haber cientos de personas, se encuentran infinidad de desperdicios que rodean al lugar y que producen olores insoportables para sus habitantes.
Existen pequeños mercados que se improvisan en plazas o en calles de poco movimiento. Se instalan templetes para protegerse del sol con mantas y techos de quitar y poner. Los fines de semana, bajan de la sierra o de otros lugares, pobladores con sus productos para vender o cambiar, granos de maíz, café recién cortado, flores de extraña belleza, aves de corral, artesanías rústicas de madera en una mezcla de razas y costumbres que converge todo nuestro País.
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