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Por Aramís Castro

Una gigantografía que cuelga de una pared del estadio Manuel Bonilla, parece ser ignorada por los visitantes del complejo deportivo miraflorino. Algunos se dirigen al pequeño campo de básquet en el que tres jóvenes intentan encestar el balón naranja, otros van al de fútbol donde un equipo de la liga distrital juega un partido de preparación, mientras que un reducido grupo regresa para leer el letrero ubicado en la entrada: ‘XVII Campeonato Panamericano de Bádminton del 08 al 14 de octubre’.

         Los curiosos ingresan por la puerta del coliseo (también usado como sede en campeonatos de vóley). Dejan atrás los llamados de los vendedores de ‘canchita’ y maní dulce para ser parte del evento internacional que se desarrolla en Lima, sin mucha – casi nula – publicidad. El bádminton ha reunido en esta oportunidad a 14 países y Perú es el organizador. No congregará a tantos fanáticos como el fútbol, pero los pocos asistentes (entre entrenadores y familiares) son un soporte emotivo para quienes practican esta disciplina.

         El escenario se ha dividido en cuatro campos de juego. Cada uno encierra una historia diferente. Una batalla en la que la única arma es una raqueta similar a la empleada en el tenis, pero que en vez de golpear la pelota amarilla centra toda su fuerza hacia una semiesfera, cubierta con una plumilla. Tanto los derechazos como los reveses parecen ir más pausados que lo normal. Una jugada en cámara lenta, pensaría quien ve por primera vez el deporte.

En el segundo escenario, observado de izquierda a derecha, el equipo brasilero es representado por una pequeña jugadora que resiste con mucho empuje las arremetidas de su par canadiense. Llegar al punto 21, el que permite ganar un set y de repetir la puntuación; el partido, no ha sido nada fácil. El más reñido de los tres encuentros que se disputan en simultáneo. Todas las emociones del pequeño público se han centrado en este par de deportistas que tras casi una hora de juego  ha definido a la ganadora. Los cariocas celebran la primera victoria del certamen.

         Las felicitaciones y las caras decepcionadas por los resultados negativos, son acompañadas por el resto de la delegación de cada país participante. Parte del público asistente se retira tras conocer la mecánica del juego, otros permanecen sentados para apreciar el inicio de otro duelo. La velocidad de la plumilla los ha cautivado y ahora desean que vuelva a permanecer en el aire para apreciar como sobrepasará la red en busca de un nuevo punto.

 El estadio Manuel Bonilla de Miraflores acogió el XVII Campeonato Panamericano de Bádminton

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