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Por José Sifuentes

Su padre cargó su cocina; su madre, los insumos y el menaje requerido. Y ella, con tan solo seis años, llevaba en la mente, ya noches atrás, el platillo perfecto. No le atormentó ver a 51 niños más cocinando, porque sabía que su ensalada de frutas y su triple eran deliciosos y originales.

Fátima Chero llegó cerca de las 9 de la mañana a la Plaza Casanave del centro chalaco. El cual parecía un mini mistura. Y es que aglomeró un concurso, promovido por la comuna porteña, para niños entre los seis y doce años en busca de convertirse en el mejor mini chef del Callao.

Por ello, con ingredientes en mano, Fátima recordó los consejos de su abuela Martha y empezó a gestar su platillo. Mientras algunos niños acababan rápido, Fátima con cautela y minuciosidad  decoraba su ensalada de frutas con trigo atómico y algarrobina. Así como, su triple original, en el cual combinó pollo, pavo y chancho. Y como diría su abuela, bien “taipá” para no pedir más.

“Combiné las tres aves, porque es un triple original y más nutritivo que el normal”, argumentó Fátima, mientras el jurado calificador probaba su merienda. Pausa gastronómica. Mascaron, degustaron y los convencieron. El veredicto final, bordeando el mediodía, sentenció a Fátima como la ganadora del concurso.

Se alegró, lloró con su mamá y hasta saltó de emoción. Era la más pequeña, pero se hizo grande con sus dos platillos. Secreto de la abuela. Y dejó en el segundo y tercer puesto, a la parihuela-cebiche de Nancy Cubas de nueve años y al arroz chaufa de Cristian Maldonado de diez, respectivamente. Fuertes competidores.

Al final, los tres subieron al podio, y recibieron los diplomas en manos de Juan Sotomayor, alcalde chalaco; y de Ítalo Flores, Mercedes Salazar, Víctor Ancieta, Jorge Lam Chifu: los jurados. Fátima recibió una estatuilla de cristal, en homenaje al cautivo de los paladares porteños que llegaron a la histórica Plaza.

Se ganó el derecho de visitar los diferentes restaurantes chalacos para definir su vocación culinaria. “Si el futuro y el arte de su sabor lo quisieran”, sostuvo Lam, al dirigirse al público. Se despidió de algunos rivales esporádicos, con la galantería de una mini chef. Cargó su cámara fotográfica y su video juego para el taxi que la esperaba, porque su papá ya había metido la cocina; y mamá, los insumos restantes y el menaje por lavar.

La municipalidad del Callao desarrolló el domingo 14 de octubre un concurso culinario para niños.

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