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Henry y Alejandro son muy amigos, ambos cursan el segundo grado de primaria en el mismo salón y frecuentan los mismos grupos de niños. Henry, cada día, lleva al colegio una lonchera con dos panes, jugo de naranja y huevo duro, cuyo olor suele traerle bochornosos momentos. Alejandro, en cambio, suele llevar tres soles y comprar la golosina que se le antojó hoy en el kiosko escolar.

Henry, a pesar de no llevarse tan bien con sus compañeros, es un buen alumno. Disfruta de los deportes y tiene un buen rendimiento académico, al contrario de Alejandro, quien cada día duerme durante clases y su sobrepeso no le permite correr como los otros niños.

Los casos como el de Alejandro se repiten en el Perú y en todo el mundo. Solo en el continente americano, la obesidad afecta a 290 millones de personas, más del doble de ciudadanos que hace diez años y solo en el Perú, uno de cada cuatro niños tiene obesidad, centrándose esta enfermedad en los menores de cinco a nueve años.

Al observar esta preocupante situación, entidades como la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios, Foro Salud y el Colegio de Nutricionistas del Perú se manifestaron a favor de la Ley de Alimentación Saludable, que busca promover el consumo de alimentos no procesados en escolares, principales compradores de golosinas.

Cuando el Congreso aprobó esta ley en el Perú, empresarios y medios de comunicación la atacaron basándose en que cortaba la libertad de los anunciantes debido al inciso B del artículo 8, que mencionaba la prohibición de incentivar el consumo de alimentos y bebidas poco saludables. A los pocos días, la ley fue modificada y enviada al poder ejecutivo con el término “inmoderado” para aplacar el rechazo mediático.

Esta norma, que busca moderar el consumo de comidas con una excesiva cantidad de azúcar, sodio o grasas trans, continúa recibiendo críticas. El congresista Yohny Lescano manifiesta que es inútil, y Luis Galarreta asegura que el incremento de la obesidad no es preocupante en el país.

Aries Frisancho, coordinador de Foro Salud, explicó que para tratar enfermedades derivadas de la obesidad y los malos hábitos alimenticios, como hipertensión, diabetes, males cardíacos y algunos tipos de cáncer, el Perú gasta US$ 8 mil millones al año, cifra muy lejana a los US$ 160 mil millones que se gastan en Estados Unidos.

Enrique Jacoby, viceministro de Salud, precisó que de ese total, alrededor de tres mil millones de dólares corresponden al tratamiento de pacientes que ya están enfermos, tanto en establecimientos de salud pública como en clínicas privadas.

Los cinco mil millones de dólares restantes corresponden a problemas socioeconómicos derivados de las enfermedades, como los días de inasistencia al trabajo que afectan la calidad de vida y reduce la producción, el gasto en el traslado a los centros de salud para recibir tratamiento, entre otros.

La ley puede ser insuficiente, pero es necesaria”, precisó Frisancho durante una entrevista y está en lo cierto. Se calcula que la cantidad de peruanos con obesidad podría incrementarse en 100 millones en los próximos diez años y, antes de alcanzar la situación de Estados Unidos, es mejor prevenir y ahorrar. 

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